viernes, 30 de diciembre de 2016

CITY OF DARKNESS (Hei Se Cheng Shi, 1999)


Casi desconocida cinta de acción taiwanesa de finales de los 90 estrenada en España en el mercado doméstico gracias al sello Trash-o-Rama, “City of darkness” es una agradable combinación de cine de acción y aventuras en el que un grupo de muchachos heredan un medallón que da con el paradero de un antiguo tesoro escondido en un bosque; diferentes mafiosos también acuden en su búsqueda, pero dos agentes de la ley velarán por la seguridad de los chicos.

Película pequeña, pero amena y muy entretenida, cuenta con varios puntos positivos como es la presencia en el reparto del siempre genial Donnie Yen (aquí como uno de los dos policías) que demuestra una vez más ser uno de los grandes del género: su presencia inunda la pantalla y sus escenas de artes marciales son magníficas. Por otro lado, la ambientación policiaca está bastante lograda, así como su intriga bien hilvanada que capta la atención del espectador por descubrir que ocurrirá cada vez en la siguiente escena. En la parte negativa de la balanza tenemos algunos pasajes con un tono demasiado infantil, así como diferentes momentos que evidencian el bajísimo nivel de producción del proyecto (como aquella escena en que Yen y su compañero toman un café en un bar completamente desierto). Pero en general, se trata de un filme sin demasiadas pretensiones que funciona, a pesar de que es cierto que el paso del tiempo le ha perjudicado en algunos aspectos, principalmente en el look visual, tal vez desfasado ahora que han pasado más de quince años.

Con todo, “City of darkness” es una curiosidad a la que merece la pena acercarse (aunque sólo sea por el interés de completar la filmografía de Donnie Yen) y que sin duda, ha significado uno de los lanzamientos en Dvd más interesantes y apreciados en 2016 por los amantes del cine de artes marciales.  

Puntuación:  photo fist3_zpsf6a30f94.jpg photo fist3_zpsf6a30f94.jpg photo fist3_zpsf6a30f94.jpg photo fistblack3_zpsf6cd5913.jpg photo fistblack3_zpsf6cd5913.jpg     

martes, 6 de diciembre de 2016

TOLERANCIA CERO (Zero tolerance, 2015)


El cineasta tailandés Wych Kaosayananda, apodado en el gremio como Kaos, vuelve a hacer honor a su apodo y nos ofeece en esta “Tolerancia cero” un re-montaje de su película “Angels”, título de 2012 que al parecer no conoció estreno fuera de los países asiáticos. Los productores pensaron que aquel metraje se podía salvar incorporando a unas cuantas estrellas internacionales del cine de acción de serie B; dicho y hecho, contrataron a Scott Adkins y a Gary Daniels y añadieron al guión nuevos personajes con la intención de hacer que la historia poseyera un carácter más mainstream. ¿Resultado? Este monstruo estrenado en 2015 que no hay por donde cogerlo y que ni siquiera posee el encanto freak que pudiera tener una vil bruceploitation (por poner un ejemplo).

Johnny (Dustin Nguyen, intérprete siempre recordado por su papel en la serie “Nuevos policías”) es un policía vietnamita cuya hija, Angel (una prostituta que se escapó de casa cuando era niña), acaba de morir en las calles de Tailandia. Con la ayuda de un amigo del cuerpo de policía de Bangkok, Johnny comenzará una investigación por el circuito criminal tailandés para encontrar a los asesinos de su pequeña; en su camino se cruzará Steven (Adkins), el novio de Angel con cierta relación con el sindicato del crimen.

Aunque lo dicho en el inicio de la reseña pueda dar a entender que el principal problema de la película sea su caótico montaje debido a diferentes re-escrituras de guión, lo cierto es que si el filme no funciona se debe a diferentes motivos: el primero y más importante es un desarrollo en todo momento errático, pues la historia deja de interesar al poco de arrancar tal vez debido a la falta de entrega por parte de Dustin Nguyen: su apatía parece poder contagiarse más allá de la pantalla, un error muy probablemente debido al caos fílmico de la propuesta, pues en el pasado del actor pueden encontrarse varios títulos interesantes. Y aunque las secuencias de tiroteos no están mal resueltas, no puede decirse lo mismo de las escenas con artes marciales, muy escasas e insatisfactorias, destacando (desde un ángulo negativo) el denominado momento más esperado del filme, el combate cuerpo a cuerpo entre Nguyen y Scott Adkins que acaba por convertirse en un pasaje breve e inocuo dentro de una narración por la que el espectador ha dejado de sentir interés. Y al final, cuando se descubre la identidad de los asesinos, nuestra atención ha pasado a otros temas. Prescindible, aunque inofensiva, únicamente recomendable para aquellos interesados en la filmografía de Scott Adkins. Y en cuanto a Gary Daniels (que ya había trabajado con Kaos en “Tekken: a man called X” de 2014), su rol es más bien anecdótico, dando vida a un gángster que le proporcionará cierta información importante al protagonista. Su presencia es pasajera y apenas altera el resultado final del producto. Lástima.

Puntuación:
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